Sociedad profesional

Autor:Manuel Faus
Cargo del Autor:Notario
 
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Una sociedad profesional es una sociedad anónima o una sociedad de responsabilidad limitada que tiene por objeto el ejercicio en común de una actividad profesional.

Contenido
  • 1 Características
  • 2 Regulación
  • 3 Especialidades de la sociedad profesional en su constitución
    • 3.1 Objeto
    • 3.2 Forma
    • 3.3 Denominación
    • 3.4 Duración
    • 3.5 Socios
    • 3.6 Capital social
    • 3.7 Inscripción
  • 4 Normas especiales durante la vida de la sociedad profesional
    • 4.1 Ampliación y reducción de capital
    • 4.2 Derecho de separación
    • 4.3 Normas para la adquisición de acciones o participaciones propias
    • 4.4 Transmisión de las acciones o participaciones
    • 4.5 Administración
    • 4.6 Capacidad de la sociedad profesional
  • 5 Exenciones fiscales
  • 6 Adaptación
  • 7 Otras puntos de interés
  • 8 El Anteproyecto de Código Mercantil (Mayo 2014)
  • 9 Referencias adicionales
    • 9.1 En contratos y formularios
      • 9.1.1 Modelo de escritura
      • 9.1.2 Modelo de estatutos
    • 9.2 En doctrina
  • 10 Legislación básica
  • 11 Legislación citada
  • 12 Jurisprudencia y doctrina administrativa citadas
Características

Este tipo de sociedades están reguladas por la Ley 2/2007, de 15 de marzo, de Sociedades Profesionales (LSP).

Dice la Exposición de Motivos de la LSP que:

Esta ley tiene por objeto posibilitar la aparición de una nueva clase de profesional colegiado, que es la propia sociedad profesional.

Y tendrá este carácter la sociedad que se constituye en centro subjetivo de imputación del negocio jurídico que se establece con el cliente o usuario, atribuyéndole los derechos y obligaciones que nacen del mismo, y, además, los actos propios de la actividad profesional de que se trate son ejecutados o desarrollados directamente bajo la razón o denominación social. Por tanto, lo fundamental de este tipo de sociedades es que ya no hay una relación directa del profesional (arquitecto, abogado, etc.), con el usuario, sino que el trabajo, evidentemente profesional (y a cargo de los profesionales titulados) es ejecutado bajo la razón o denominación social; habrá, en su caso, la responsabilidad de la sociedad además, naturalmente, de la del profesional que haya prestado el servicio.

Antes de esta ley, la Dirección General de los Registros y del Notariado (DGRN) entendía que la actividad profesional no se podía desarrollar en forma de sociedad, y como mucho se admitía la simple intermediación. Existían sociedades civiles y alguna sociedad en cuyo objeto social , de facto, había actividad profesional (se decía: las actividades del objeto social deberán ser realizadas por profesionales cualificados).

El sistema ha cambiado radicalmente con la LSP.

Por otra parte, esta ley ha sido en parte modificada por la Ley 25/2009, de 22 de diciembre.

En su caso, en cuanto tratamos de una sociedad limitada o anónima, deberá tenerse en cuenta las normas generales de la Ley de Sociedades de Capitales (LSC) (en vigor el primero de septiembre de 2010); esta ley no contiene referencia alguna especial a las sociedades profesionales).

Regulación
  • Reglas aplicables a las SL:

Puede verse sobre el capital el tema Capital social en la sociedad limitada y respecto a las aportaciones Aportaciones dinerarias en la constitución de una sociedad y Aportaciones no dinerarias en la constitución de una sociedad limitada

Interesa destacar, a continuación, únicamente los puntos que afectan a la sociedad profesional, siguiendo la LSP, con las modificaciones de la Ley 25/2009.

Especialidades de la sociedad profesional en su constitución Objeto

Son profesionales las sociedades que tienen por objeto el ejercicio en común de una actividad profesional. En los términos más descriptivos que nos da la exposición de motivos de la ley y hemos ya indicado:

Es aquélla que se constituye en centro subjetivo de imputación del negocio jurídico que se establece con el cliente o usuario, atribuyéndole los derechos y obligaciones que nacen del mismo, y, además, los actos propios de la actividad profesional de que se trate son ejecutados o desarrollados directamente bajo la razón o denominación social.

Obsérvese el término que utiliza el art. 1 de LSP: «en común»; por tanto, parece darse por entendido que un solo profesional no podrá acogerse a esta Ley, y por ende, ab initio, no debería admitirse una sociedad profesional unipersonal ; la Ley siempre habla de «socios» en plural y la Disposición Adicional Segunda de la ley indica que el régimen de responsabilidad será aplicable a todos aquellos supuestos en que «dos o más profesionales desarrollen colectivamente».... es decir, común equivale al ejercicio profesional de dos o más profesionales; otra cosa, es que devenga unipersonal y en su caso, proceda la disolución si no se regulariza la situación. No obstante lo dicho, no hay norma concreta que prohíba la unipersonalidad inicial.

En todo caso, a los efectos de la Ley, es actividad profesional aquélla para cuyo desempeño se requiere titulación universitaria oficial, o titulación profesional para cuyo ejercicio sea necesario acreditar una titulación universitaria oficial, e inscripción en el correspondiente Colegio Profesional.

Hay ejercicio de una actividad profesional cuando (según hemos entendido, además de haber dos o más socios profesionales), «los actos propios de la misma sean ejecutados directamente bajo la razón o denominación social y le sean atribuidos a la sociedad los derechos y obligaciones inherentes al ejercicio de la actividad profesional como titular de la relación jurídica establecida con el cliente».

La Resolución de la DGRN de 17 de enero de 2009 [j 1] dice que:

En el diseño legal de la figura no hay sociedad profesional sin socios profesionales, es decir, “sin las personas físicas que reúnan los requisitos exigidos para el ejercicio de la actividad profesional que constituye el objeto social y que la ejerzan en el seno de la misma, lo que lleva a considerar que no cabe una sociedad profesional multidisciplinar si respecto de algunas de las actividades que detalle el objeto social carece de socios habilitados para el ejercicio de las mismas, lo que debe tenerse en cuenta.

La redacción dada al art. 3 de LSP por la Ley 25/2009 dice:

Las sociedades profesionales podrán ejercer varias actividades profesionales, siempre que su desempeño no se haya declarado incompatible por norma de rango legal.

Casos particulares

-. Varias actividades: El objeto único de estas sociedades es el ejercicio en común de actividades profesionales; pueden ser varias las actividades profesionales, pero hay que tener en cuenta posibles incompatibilidades (médicos y farmacéuticos, abogados y auditores, etc.)

-. Farmacias: La Disposición Adicional 6ª a las oficinas de farmacia, indicando que éstas se regirán por la normativa sanitaria propia que les sea de aplicación.

Ello plantea el problema de si se pueden constituir sociedades profesionales por los titulares de una Farmacia; es indudable que serán válidos los pactos económicos entre dichos profesionales a efectos de la explotación económica de una Farmacia, (sociedades civiles, comunidad de bienes, etc.) y se admiten cotitularidades, pero por su especialidad, (en concreto el tema de la responsabilidad y que según su especial normativa la titularidad ha de corresponder a una persona física), no está nada claro si una sociedad profesional puede ser titular y propietaria de una oficina de farmacia o si se puede constituir una sociedad limitada, cuyo objeto sea el ejercicio de la profesión farmacéutica mediante oficina de farmacia abierta al público (a pesar de la salvedad indicada en la ley).

La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia (STSJ) de Cataluña de 27 de abril de 2011 [j 2] resuelve la cuestión afirmando que no puede aportarse una oficina de farmacia a una sociedad profesional dada las peculiaridades sobre esta actividad, afirmando:

«Conviene significar en todo caso que la actividad profesional realizada por el farmacéutico en la oficina de farmacia solo es posible ejercitarla previa autorización administrativa, quedando por ello sujeta a la intervención administrativa a través de la correspondiente autorización, como también lo está la transmisión que solo puede realizarse a favor de otro farmacéutico quien deberá contar, a su vez, con la oportuna autorización administrativa. Ello hace que no pueda equiparse a las sociedades profesionales constituidas por profesionales en los que el abandono de la sociedad no conlleva más que su sustitución por otro profesional, en cuanto que su participación en la sociedad profesional lo es en función de una concreta profesión y no en razón de una específica autorización administrativa otorgada a un farmacéutico».

-. El tema de las auditorías de cuentas:

Resoluciones de la DGRN 5 de marzo de 2009 [j 3] y de 6 de marzo de 2009 [j 4] tratan el tema de las sociedades que tiene por objeto, entre otras actividades el de auditoría de cuentas y tras un análisis de la LSLP y de la legislación sobre auditoría de cuentas afirman que «las normas de la sociedades profesionales se aplican supletoriamente a las propias normas de las auditorías de cuenta» y, por ello, «las sociedades auditoras no adaptadas a la LSLP podrán seguir ejerciendo la actividad de auditoría de suerte que, con independencia de las consecuencias que haya de tener la aplicación supletoria de dicha ley,» de forma que no pueden entrar en juego las sanciones establecidas por la disposición transitoria primera, es decir, el cierre registral.

Asimismo, diversas resoluciones de la DGRN como la de 3 de junio de 2009 [j 5] tratan el tema de sociedades anteriormente ya constituidas cuyo objeto podría interpretarse como profesional, pero que no por ello han quedado disueltas de pleno derecho al cumplirse el plazo que indicó la disposición transitoria primera, apartado tercero de la LSP; en definitiva, todo dependerá de si los actos propios de la sociedad son ejecutados directamente bajo la razón o denominación social y le son atribuido a ella los derechos y obligaciones...

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